Lo que el Papa León XIV y el RGPD tienen en común: Internet no puede recordarlo todo para siempre

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A finales de mayo de 2026 ha pasado algo en el panorama internacional que, sinceramente, nos ha dejado pensando en nuestra mesa de trabajo en olvidadme.com.

El Papa León XIV ha publicado su primera encíclica, Magnifica Humanitas, y ha dedicado buena parte de sus páginas a hablar de la inteligencia artificial, el entorno digital y la dignidad humana. Al leer sus reflexiones sobre quién controla los datos de las personas y cómo impacta esto en nuestras vidas, nos ha sido imposible no levantar la vista del texto y pensar: esto es exactamente de lo que nosotros hablamos cada día.

De la Revolución Industrial a la era del algoritmo

Para entender el calado de este documento hay que conocer la intención de su autor. Robert Francis Prevost eligió el nombre de León XIV en honor a León XIII, el pontífice que en 1891 respondió a la Revolución Industrial con la encíclica Rerum Novarum, defendiendo a los trabajadores cuando las máquinas amenazaban con reducir a las personas a simples engranajes.

Hoy, León XIV plantea una respuesta idéntica ante una nueva revolución: la de los algoritmos y el Big Data. El paralelismo es tan bonito como real —de hecho, la encíclica se firmó el 15 de mayo, el mismo día en que se promulgó Rerum Novarum 135 años antes—. Si a finales del siglo XIX la riqueza se concentró en unas pocas manos industriales, hoy son los datos —los tuyos, los míos, los de todos— los que se acumulan en los servidores de unas pocas empresas tecnológicas. Son ellas quienes deciden qué se muestra, qué permanece y qué te define ante el mundo cuando alguien teclea tu nombre.

Una gran verdad: "la tecnología no es moralmente neutra"

De toda la encíclica, hay una idea que nos ha resonado con especial fuerza. El Papa advierte que la inteligencia artificial y las herramientas digitales no pueden considerarse neutrales. Y tiene toda la razón.

Los algoritmos que indexan tu información, los buscadores que deciden qué aparece en los primeros resultados o las plataformas que guardan fotos y noticias de hace diez años sin preguntarte... nada de eso es neutral. Todo tiene consecuencias reales en tu día a día:

- En cómo te ve un futuro empleador o un cliente potencial.

- En cómo te juzga alguien que no te conoce de nada pero que te rastrea en Google.

- En cómo un error del pasado, ya superado o del que fuiste absuelto judicialmente, te sigue persiguiendo de por vida.

- En cómo cada uno de esos "likes" o "corazones" en redes sociales va moldeando un perfil moral, ideológico o político sobre nosotros, encasillando nuestra identidad a ojos de un algoritmo. Y quién sabe el uso que puede darse a ese perfil en manos de alguien sin escrúpulos.

Si el control de la tecnología no debe permanecer "en manos de unos pocos", el control de tu información personal tampoco. Tú debes ser el dueño de lo que Internet cuenta sobre ti.

Aquí es donde se encuentran la ética y el derecho al olvido

El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), a través de su Artículo 17 (derecho de supresión), es precisamente el mecanismo legal para devolverte ese control. Es la norma que obliga a plataformas y buscadores a eliminar o desindexar tu información cuando ya no hay una razón legítima para mantenerla. Es, en el fondo, el tipo de marco jurídico que la propia encíclica reclama: reglas claras que pongan a las personas por delante de los algoritmos.

En olvidadme.com nos dedicamos exactamente a eso: a ayudarte a ejercer ese derecho de forma profesional, analizando tu caso, preparando la documentación legal y gestionando las solicitudes de forma rigurosa ante los gigantes de la red.

> Si quieres entender el marco legal completo y todas las vías para borrar tu rastro de la red, te recomendamos nuestra guía para limpiar tu huella digital y ejercer el derecho al olvido.

La pregunta que muy poca gente se hace: ¿qué pasa con tu "yo digital" cuando ya no estés?

La encíclica habla de la dignidad humana como algo que no tiene fecha de caducidad. Nosotros pensamos exactamente lo mismo, y por eso creemos que la privacidad debe protegerse incluso de cara al futuro.

Piensa en todo lo que dejas en la red: cuentas en redes sociales, fotos en la nube, correos, suscripciones o incluso activos digitales y carteras de criptomonedas. Todo eso seguirá existiendo después de ti. Si no dejas instrucciones claras, la decisión sobre qué hacer con ello recaerá en tus familiares en el peor momento posible: en pleno duelo y sin saber por dónde empezar.

Para resolver esto existe el Testamento Digital. No es un trámite fúnebre; es una forma de tomar el control hoy, en vida, sobre tu patrimonio en Internet:

- Decides si tus redes sociales se eliminan o se convierten en cuentas conmemorativas.

- Estableces qué archivos deben conservarse y cuáles borrarse para siempre.

- Designas a un albacea digital con instrucciones legales y claras de cómo actuar.

Organizar tu vida digital es algo que tú agradecerás hoy y que tus seres queridos agradecerán profundamente mañana.

Dignidad post-mortem: el derecho al descanso digital

A menudo nos contactan familias que han perdido a un ser querido y se sienten impotentes ante perfiles activos que siguen apareciendo en sugerencias o fotos que no deberían circular más.

Para eso aplicamos el servicio de derecho al olvido Post-Mortem. La legislación española (LOPDGDD) ampara expresamente a los familiares para exigir la supresión de los datos de personas fallecidas. Nos encargamos de gestionar este doloroso proceso de forma técnica y jurídica, liberando a las familias de tener que enfrentarse solas a las plataformas.

En definitiva

No hace falta tener convicciones religiosas para ver que las demandas de Magnifica Humanitas son de sentido común. Es lo mismo que llevamos años pidiendo los juristas especializados en protección de datos, los activistas de la privacidad y los ciudadanos cansados de no tener control sobre sus vidas: que la tecnología sirva a las personas, y no al revés.

Si tienes información en Internet que ya no debería estar ahí, si quieres organizar tu legado o necesitas gestionar la presencia online de un familiar fallecido, en olvidadme.com te ofrecemos un análisis de viabilidad jurídica previo.

Porque tienes razón: Internet no tendría por qué recordarlo todo para siempre.

Aviso Legal

Esta información tiene carácter orientativo y no constituye asesoramiento jurídico. Para casos específicos, consulte con un profesional legal cualificado.

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